Wilson
Ramos fue el cómplice de la hazaña conseguida por Max Scherzer el miércoles.
Con minuciosos detalles relata el antes, el durante y el después, de la gesta
que hizo celebrar a los Nacionales de Washington
Andriw Sánchez Ruiz
Twitter: @AnSanchezRu
Mientras le recibía
envíos de calentamiento a Max Scherzer, antes del juego del miércoles contra
los Tigres de Detroit, el receptor Wilson Ramos confirmó la percepción que
había tenido en el clubhouse: algo extraño le ocurría al abridor de los
Nacionales de Washington. No era una mala sensación. Veía que el derecho estaba
motivado. Lucía enfocado y ansioso de enfrentar a su ex equipo.
“Lo vi bastante
emocionado”, dijo el careta carabobeño en una llamada telefónica con El
Nacional. “Tenía una actitud distinta. Deseaba lanzarles a ellos (a los
Tigres). Lo vi diferente, muy agresivo. Más agresivo de lo normal”.
Foto AFP



